Ciudades y pueblos longevos: hacia territorios habitables para todas las edades
Las sociedades longevas no solo necesitan más años de vida: necesitan mejores lugares para vivirlos.
El cambio demográfico no ocurre en abstracto, ocurre en calles, barrios, pueblos y ciudades concretas. Se manifiesta en aceras demasiado estrechas, en bancos que faltan, en servicios lejanos, en viviendas que no se adaptan, en pueblos que se vacían y en ciudades que se aceleran. Por eso, pensar la longevidad es también —y sobre todo— pensar el territorio.