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La PMP pide un despliegue “real, coordinado y evaluable” del Marco Estratégico Estatal de Soledades

Fuente: Plataforma de Mayores y Pensionistas

Ponentes del diálogo

Diálogo de Servimedia y PMP sobre el Marco Estratégico Estatal de Soledades

La aprobación del Marco Estratégico Estatal de las Soledades 2026-2030 marca un punto de inflexión en la manera en que las instituciones españolas afrontan un fenómeno que durante años ha permanecido en los márgenes de la agenda pública. Para analizar su verdadero alcance y, sobre todo, su capacidad de convertirse en políticas realmente aplicadas a todos los niveles, la PMP celebró junto a la agencia de noticias Servimedia el diálogo El Marco Estratégico Estatal de Soledades: un compromiso común hacia 2030’. 

Retransmitido en directo desde el estudio de Servimedia y moderado por el director general de la agencia, José Manuel Huesa, el debate reunió a la secretaria de Estado de Derechos Sociales, Rosa Martínez Rodríguez; al presidente de la PMP, Jesús Norberto Fernández; a la presidenta del Observatorio Estatal de la Soledad No Deseada (SoledadES), Matilde Fernández; y a la fundadora y directora de Grandes Amigos, Mercedes Villegas. El conjunto de voces permitió recorrer el camino completo que separa el diseño estratégico de la acción pública, poniendo el foco en los nudos críticos que condicionarán el éxito del Marco. 

Un cambio de mirada desde el Estado 

Desde la perspectiva gubernamental, Rosa Martínez situó el Marco Estratégico como una toma de posición política explícita: el Estado reconoce la soledad como un problema social creciente al que debe responder de forma coherente y sostenida. No se trata, subrayó, de una estrategia de implementación cerrada, sino de “un marco compartido que aspira a dar dirección a políticas ya existentes y a las que están por venir”. 

En su intervención, la secretaria de Estado insistió en que la soledad no deseada no puede seguir abordándose desde una óptica estigmatizante ni reducida a factores personales. La evidencia empírica, que incluye estudios, datos y experiencias acumuladas, demuestra que la soledad tiene raíces estructurales profundas relacionadas con la organización de los territorios, las dinámicas urbanas, las desigualdades socioeconómicas y la fragilidad de los vínculos comunitarios. Desde esta lógica, el marco propone una aproximación preventiva y comunitaria, orientada a fortalecer relaciones sociales y a generar entornos más cohesionados. 

Martínez introdujo además una idea clave que atraviesa todo el documento: la soledad no es un fenómeno sectorial. Afecta y se ve afectada por políticas aparentemente alejadas del ámbito social, como el urbanismo, la movilidad, la educación o la cultura. De ahí la apuesta por la transversalidad y por un sistema de gobernanza que implique a múltiples departamentos ministeriales y niveles administrativos. 

“Orquestar” a todos los actores implicados 

Para la Plataforma de Mayores y Pensionistas, el marco estratégico abre un horizonte de oportunidades, pero también plantea exigencias ineludibles. Jesús Norberto Fernández reconoció que el documento coloca a España en sintonía con los debates internacionales más avanzados y corrige una trayectoria previa marcada por iniciativas dispersas y acercamientos parciales.

Sin embargo, lanzó una advertencia clara: la eficacia del marco no se medirá por la calidad de su diagnóstico, sino por su capacidad para transformar la realidad cotidiana. El reto, señaló Fernández, es pasar de la estrategia al territorio, de los principios generales a la microplanificación que haga posible actuar a nivel de barrio, pueblo o calle. 

El presidente de la PMP subrayó que la soledad adopta múltiples formas y se manifiesta a lo largo de todo el ciclo vital, lo que obliga a abandonar respuestas lineales. Frente a esa complejidad, defendió la necesidad de “orquestar” a todos los actores implicados: administraciones públicas, organizaciones sociales y ciudadanía. Esa orquestación requiere liderazgo político, coordinación real y un compromiso compartido que vaya más allá de la adhesión formal al documento. 

Gobernanza, financiación y evaluación 

Uno de los ejes más sensibles del debate fue el de la gobernanza. Jesús Norberto Fernández insistió en que la estructura territorial del Estado español hace imprescindible un esfuerzo sostenido de coordinación vertical y horizontal. La Administración General del Estado fija el marco, pero son las comunidades autónomas y, especialmente, los ayuntamientos quienes deben traducirlo en políticas concretas. 

Asimismo, el presidente de la PMP defendió que la financiación asociada al marco debe estar condicionada al cumplimiento de sus lineamientos y acompañada de indicadores comunes de evaluación. Sin mecanismos homogéneos de medición, advirtió, será imposible conocer el impacto real de las actuaciones ni corregir las desigualdades territoriales. 

Esta preocupación por la evaluación fue compartida por Matilde Fernández, quien puso en valor el papel de la evidencia como base de cualquier política pública transformadora. La presidenta de SoledadES destacó que el Marco Estratégico nace de un proceso participativo amplio que refuerza su legitimidad, pero recordó que ese capital inicial puede diluirse si no se dota de herramientas para hacer seguimiento, comparar resultados y aprender colectivamente. 

Medir para aprender, evaluar para sostener 

Para Matilde Fernández, uno de los grandes avances del marco estratégico es su apuesta explícita por la generación de conocimiento y por la evaluación. En un campo históricamente dominado por proyectos puntuales y difícilmente comparables, la posibilidad de construir sistemas de indicadores comunes abre la puerta a políticas más sólidas y duraderas. 

Durante su intervención, defendió que medir no es una cuestión técnica secundaria, sino un acto político: “aquello que se mide se reconoce como relevante”. Señaló además que “existe la voluntad de contribuir a ese esfuerzo común, facilitando herramientas que permitan a las administraciones diagnosticar, planificar y evaluar con rigor”. 

La dimensión comunitaria desde la experiencia social 

Por su parte, Mercedes Villegas aportó una mirada anclada en la experiencia práctica. Desde su perspectiva, el marco estratégico puede convertirse en un elemento vertebrador que ayude a superar la fragmentación y la lógica de proyectos vinculados a ciclos de financiación cortos. 

Villegas subrayó que la soledad se combate en la proximidad y en el tiempo largo. Por ello, consideró esencial que las estrategias nacionales fortalezcan estructuras estables de coordinación local, capaces de sostener relaciones y dinámicas comunitarias más allá de intervenciones puntuales. La clave, afirmó, es que el marco permita tejer redes y no superponer capas de burocracia alejadas de la realidad del territorio. 

Más allá del papel: una cuestión de modelo de sociedad 

A lo largo del diálogo se fue articulando una idea de fondo que trasciende el contenido concreto del marco estratégico: la soledad interpela al modelo de sociedad. No se trata únicamente de responder a un problema social emergente, sino de decidir qué tipo de comunidades se quieren construir. 

En ese sentido, tanto desde el Gobierno como desde la PMP se insistió en que las políticas públicas deben orientarse a reforzar la cohesión social, la participación y los vínculos. Se dejó entrever que la alternativa es una sociedad cada vez más fragmentada, donde las trayectorias vitales se desarrollan en aislamiento y desconexión. 

El Marco como punto de partida

El encuentro concluyó con una convicción compartida: el Marco Estratégico Estatal de Soledad No Deseada no es un punto de llegada, sino un punto de partida. Su valor real dependerá de la voluntad política, de la capacidad de coordinación y de la implicación sostenida de todos los actores. 

Jesús Norberto Fernández reiteró que el despliegue del marco debe ser “real, coordinado y evaluable”. Solo así podrá convertirse en una política de Estado en sentido pleno, capaz de incidir en la vida cotidiana de las personas y de fortalecer los lazos que sostienen la comunidad. La soledad, aclaró, “no se resolverá con gestos simbólicos, sino con un compromiso prolongado que transforme estructuras, territorios y relaciones sociales”.