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El 14,6 % de las personas mayores en España experimenta soledad no deseada

Fuente: Servimedia

Participantes en el coloquio de Servimedia

SoledadEs presenta el ‘Estudio de Soledad No Deseada y Personas Mayores en España 2026’

El 14,6 % de las personas de 65 años o más en España experimenta soledad no deseada. Entre quienes la sienten, más del 80 % lleva más de dos años en esa situación y alrededor del 60 %, más de cinco. Estos datos centraron el diálogo celebrado en Servimedia que ha servido para presentar el ‘Estudio de Soledad No Deseada y Personas Mayores en España 2026’, elaborado por el Observatorio Estatal de la Soledad No Deseada (SoledadES).

En el encuentro participaron Matilde Fernández, presidenta de SoledadES; Jesús Norberto Fernández, presidente de la Plataforma de Mayores y Pensionistas (PMP); Julia Sacedo, jefa de Investigación y Desarrollo de Producto de ILUNION VidaSénior; Daniel Ferreras, integrante del equipo investigador del estudio; y Carmen Galán, jefa de servicio de la Unidad de Coordinación de Estudios y Apoyo Técnico del Imserso.

La investigación, realizada mediante 2.000 entrevistas telefónicas a personas de 65 años o más de toda España, examina las circunstancias relacionadas con la soledad. Daniel Ferreras destacó las dificultades para salir de casa, la falta de alguien a quien recurrir ante problemas emocionales y la ausencia de contacto a distancia con la familia. También señaló que la prevalencia alcanza el 51 % entre quienes consideran inadecuados los cuidados que reciben.

El investigador defendió actuar en momentos vitales como la jubilación o la pérdida de la pareja para prevenir situaciones de soledad de larga duración. Asimismo, subrayó la importancia de incorporar a las personas mayores al diseño de las respuestas: "En el momento en el que se quieran hacer políticas o se quieran hacer iniciativas con las personas mayores, contar con ellas".

Por su parte, Matilde Fernández advirtió frente a una visión uniforme del envejecimiento. "Las personas mayores no somos todas iguales", afirmó, y recordó que otros grupos de población presentan prevalencias superiores de soledad. Defendió identificar las circunstancias que incrementan la vulnerabilidad y orientar las políticas hacia la prevención: "Si no prevenimos realmente tenemos que gastar más recursos en atender".

La presidenta del observatorio reclamó también colaboración entre los distintos niveles de la Administración, que deben aprender a "pactar, a dialogar, acordar y a repartirse responsabilidades". A ello añadió la necesidad de seguir investigando y evaluar las intervenciones para conocer sus resultados.

Cuidados, accesibilidad y participación comunitaria

El debate abordó la diferencia entre vivir solo y experimentar soledad no deseada. Jesús Norberto Fernández señaló que, una vez identificadas estas situaciones, es necesario conocer las circunstancias individuales. Entre ellas mencionó las pérdidas de seres queridos, las dificultades de movilidad y las limitaciones para participar en la vida social.

El presidente de la PMP situó las respuestas de proximidad en el centro de la intervención. "La resolución y el abordaje de estos problemas tiene que ser a nivel local", sostuvo. En este sentido, reclamó "ciudades que cuiden", con coordinación entre vivienda, movilidad, atención primaria y servicios sociales, y con participación de las asociaciones de mayores y las redes vecinales.

Desde el Imserso, Carmen Galán subrayó que la respuesta no puede recaer exclusivamente en quien experimenta soledad. "Es una responsabilidad pública y es una responsabilidad de la comunidad", afirmó. También señaló que el estigma asociado a esta experiencia puede dificultar tanto su reconocimiento como las actuaciones para abordarla.

La representante de ILUNION VidaSénior, Julia Sacedo, defendió una atención personalizada y multidisciplinar. Para atender estas situaciones, explicó, "necesitamos conocer muy bien qué hay detrás". Su intervención se centró en la diversidad de necesidades de apoyo y en la posibilidad de actuar sobre barreras económicas, de accesibilidad o de participación, también cuando la soledad se prolonga.

Asimismo, se refirió al uso de la tecnología para apoyar la detección precoz y el análisis de necesidades. Reclamó que estas herramientas se utilicen "siempre con un enfoque de derechos y de ética" y con evidencia científica.

Coordinación y continuidad de las actuaciones

El Marco Estratégico Estatal de Soledades fue otro de los asuntos tratados. Carmen Galán explicó que su finalidad es complementar los planes y programas existentes, con el propósito de "sumar y aportar". Destacó la colaboración de administraciones, profesionales, entidades sociales, investigadores y personas con experiencia propia de soledad en su elaboración.

Por su parte, Jesús Norberto Fernández pidió recursos y continuidad para desarrollar sus actuaciones. Señaló que la estrategia requiere "una permanencia, una financiación y una durabilidad" y reclamó garantizar el desarrollo del marco con independencia de quién gobierne.