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Miguel Ángel Cabra de Luna advierte de que priorizar el desarrollo económico sin inversión social acabará pasando factura a Europa

Fuente: CERMI

Miguel Angel Cabra de Luna

Reivindica que el tercer sector participe en la planificación, dirección y evaluación de los programas europeos

El desarrollo económico de la Unión Europea no garantiza por sí solo el progreso social y puede agravar las desigualdades si no va acompañado de políticas públicas de cohesión suficientemente financiadas. Esta es una de las principales advertencias de Miguel Ángel Cabra de Luna, exmiembro del Comité Económico y Social Europeo (CESE), director de Movimientos Sociales y Alianzas del Grupo Social ONCE y secretario general de la Plataforma de Mayores y Pensionistas, en una nueva entrega de 'El Sillón de la Europa Social', difundida este viernes por el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI).

"Con el mero desarrollo económico no se avanza socialmente y al final lo acabaremos pagando", advierte Cabra de Luna, quien reclama que el próximo Marco Financiero Plurianual de la Unión Europea para 2028-2034 preserve recursos para las políticas de empleo, inclusión y cohesión, ante el creciente peso de otras prioridades estratégicas.

Durante la conversación, el experto repasa los avances alcanzados por las personas con discapacidad a lo largo de cuatro décadas de integración europea, el papel decisivo de la sociedad civil organizada y los riesgos de una reorientación presupuestaria que debilite el modelo social comunitario. Su reflexión parte de una trayectoria de 27 años en el CESE, vinculada a la discapacidad, la economía social y la participación ciudadana.

Cabra de Luna recuerda que, cuando España ingresó en las Comunidades Europeas en 1986, la discapacidad apenas tenía presencia en la agenda comunitaria. La movilización asociativa contribuyó a introducir esta realidad en las políticas europeas, hasta alcanzar un avance decisivo con la incorporación de la no discriminación por motivos de discapacidad al artículo 13 del Tratado de Ámsterdam.

"Si no hay competencia, no se puede actuar", explica, para subrayar la importancia de contar con una base jurídica que permitiera desarrollar iniciativas específicas. Aquel reconocimiento abrió el camino a sucesivos planes de acción, la Declaración de Madrid de 2002 y las estrategias europeas sobre discapacidad, consolidando un enfoque basado en los derechos humanos.

"Sin esfuerzo no hay ganancia", resume Cabra de Luna, quien atribuye estos avances a la perseverancia de las organizaciones representativas. "La sociedad civil organizada tiene que ser la gota malaya que acaba horadando la piedra", afirma, reivindicando una presencia constante ante las instituciones europeas.

Otro de los ejes de la entrevista es la defensa del tercer sector como agente imprescindible en el diseño y desarrollo de las políticas comunitarias. Cabra de Luna destaca el modelo español de colaboración entre administraciones y entidades sociales, cuya experiencia permite identificar necesidades, diseñar respuestas y evaluar resultados.

"El tercer sector lo que ha hecho ha sido poner alma, vida y corazón para trabajar", sostiene, al destacar su contribución a la inclusión laboral y social de las personas con discapacidad y otros grupos en situación de vulnerabilidad.

El entrevistado recuerda que la inversión social también genera beneficios económicos. La incorporación de personas con discapacidad al mercado laboral supone actividad productiva, cotizaciones e ingresos fiscales, además de contribuir a reducir situaciones de exclusión.

Por ello, rechaza que las organizaciones sociales sean consideradas simples entidades subcontratadas para ejecutar programas previamente definidos. "La diferencia es clara: ser actor o ser mero ejecutor. Es mucho mejor ser actor", señala. A su juicio, esta participación debe garantizarse durante todo el ciclo de los fondos europeos, desde su planificación y dirección hasta el seguimiento y la evaluación, tanto en el ámbito comunitario como en los niveles estatal y autonómico.

Ante la negociación del próximo presupuesto europeo, Cabra de Luna reconoce que la Unión debe responder a desafíos como la defensa, la reindustrialización, la transición energética o la inteligencia artificial. Sin embargo, advierte de que estas necesidades no pueden atenderse a costa de debilitar los instrumentos que sostienen el modelo social europeo.

"Lo que no podemos hacer es coger todos los fondos de cohesión y dedicarlos solo a la reindustrialización y a la defensa", afirma.

Su preocupación se centra en que la flexibilidad presupuestaria termine desplazando las inversiones destinadas a quienes afrontan mayores dificultades de acceso al empleo, la formación o una vida independiente. Frente a este escenario, defiende que las políticas sociales mantengan financiación suficiente, instrumentos propios y mecanismos de gobernanza que garanticen la participación de las organizaciones sociales.

Cabra de Luna insiste en que la fortaleza económica de Europa y la protección de su modelo social no son objetivos contrapuestos, sino dimensiones inseparables de un mismo proyecto. Preservar la cohesión resulta esencial para que el crecimiento se traduzca en oportunidades reales y en una ciudadanía más igualitaria.

La entrevista forma parte del proyecto '40 años de España en la Unión Europea construyendo la Europa social: defensa del Pilar Social Europeo ante el nuevo Marco Financiero Plurianual', impulsado por el CERMI con el apoyo del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, a través de la iniciativa Hablamos de Europa.